Ogú y Mampato en Rapa Nui / Yoyo Salfate

El ciclo de Yoyo Salfate: El niño que creció con Mampato y que terminó rediseñando al personaje

Cuando tenía 3 años, tuve mi primer acercamiento a las aventuras de Ogú y Mampato. Mi mamá acababa de finalizar su práctica profesional en Televisión Nacional (TVN) y la contrataron como asistente de producción en el matinal Buenos días a todos; allí siempre le regalaban VHS de películas animadas. Así fue como una y otra vez vi en la videocasetera Ogú y Mampato en Rapa Nui (2002). 

Veía bastante esta película, al igual que muchas otras; no teníamos internet ni televisión por cable. Recuerdo que tenía un disfraz de Ogú que me regalaron mis papás, aunque no disfrutaba mucho tener que vestirme de un cavernícola. Aún así, si no hubiera sido por esta adaptación cinematográfica, quizás nunca hubiera sabido de la existencia de Mampato.

Cuando Mauricio “Yoyo” Salfate era un niño muy pequeño, no había muchas opciones de cómics; circulaban las revistas Condorito, Barrabases y Mampato, su favorita. Esta última llegaba a los kioscos los jueves y su padre siempre la compraba, llegaba a casa y se la leía a Yoyo, “te hablo de cuando era chico, chico, chico”, me aclara. 

Cuando el dibujante y guionista Themo Lobos lanzó su revista Cucalón, Yoyo comenzó a dibujar. La verdad es que lo hace desde los 5 o 6 años, pero se lo tomó realmente en serio a los 12: “Fue la primera vez que publiqué. Después hice el grueso de mi carrera como entre los 18 y 20 años”. Comenta que retomó el dibujo hace poco, junto a la editorial Planeta, con sus dos mangas León.

Mauricio "Yoyo" Salfate
Mauricio «Yoyo» Salfate

A los 12 años participó en un concurso de la revista Cucalón. El certamen consistió en ilustrar el guion de un cómic; el ganador sería publicado en la revista: “Yo muy niño gané en esa categoría. Entonces, me junté con Themo en la premiación y nos dio una libreta del Banco Estado con una plata. Yo lo vi  hacer el discurso y firmar autógrafos; me firmó mis revistas”, recuerda, como si hubiera sido ayer. 

Yoyo obtuvo este reconocimiento por gracia del autor de las historias que lo acompañaron en su primera infancia. “Para mí fue súper gravitante tener esa referencia. Siento que de alguna forma siempre estuve bien vinculado a su trabajo”. Años más tarde, le tocaría trabajar directamente con Themo. 

Revista Mampato (Foto: Memoria Chilena)
Revista Mampato (Foto: Memoria Chilena)

Un aviso en el diario

Mauricio “Yoyo” Salfate tiene 58 años. Hace 20 años, era director de arte de Unlimited, una empresa de desarrollo de videojuegos educativos; en paralelo, trabajaba a medio tiempo en la productora de Cine Animadores. 

Un día, hojeando el diario, se percató de que estaban produciendo la película de Ogú y Mampato en Rapa Nui, “y yo soy fanático de Ogú y de Mampato así de niño. Entonces, me motivé al tiro en querer participar”, relata con entusiasmo al recordar cómo se integró al proyecto.

Mauricio "Yoyo" Salfate
Mauricio «Yoyo» Salfate

El director y el productor de la película eran compañeros suyos en la productora: “Partí a conversar con Alejandro Rojas y Juan Diego Gareton. Me dijeron que ‘ya’, que ‘el descueve’, porque, de hecho, estaban muy atrasados con la producción, particularmente con la dirección de arte”.

Su tarea sería la de “rediseñar los personajes de Themo, en estricto rigor de Óscar Vega y de Eduardo Armstrong, que son las tres generaciones de creadores”. 

Allí vislumbra dos grandes desafíos: transformar a Mampato en un personaje animable y adaptarlo generacionalmente, “porque el Mampato que yo agarré tiene mocasines y anda con camisa; es un personaje muy anacrónico para esa época”. 

Diseño de Mampato en Ogú y Mampato en Rapa Nui
Diseño de Mampato en Ogú y Mampato en Rapa Nui

Los rasgos faciales los sintetizó para que fuera animable, le puso unas zapatillas, una polera polo y lo agrandó un poco; al cavernícola de Ogú no le hizo mucho. Para el resto de los personajes necesitaba saber más de la cultura Rapa Nui, necesitaba detalles que le permitieran llenar el cuadro de cine. Así, emprendió un viaje a la isla. 

Diseño de Ogú en Ogú y Mampato en Rapa Nui
Diseño de Ogú en Ogú y Mampato en Rapa Nui

La dirección de arte

Actualmente, Yoyo vive en Pichilemu. Cree que eligió este destino tras las secuelas de su trabajo en Rapa Nui. “Para mí fue súper importante, me cambió mucho la vida y en muchos sentidos, además de lo artístico, cultural y emocional”, recuerda. 

Mauricio "Yoyo" Salfate en Rapa Nui
Mauricio «Yoyo» Salfate en Rapa Nui

Pero para él, lo primordial era el respeto, “no caer en una apropiación cultural, sino integrar a la gente de la isla en el proyecto, como por suerte ocurrió. Tuvo mucha influencia histórica en la construcción de la propia imagen”. 

Una de las características centrales de la revista Mampato era lo educativo e investigativo. Yoyo se tuvo que poner en la piel de Themo e incursionó en un trabajo antropológico: “recopilé mucha información de primera mano, de la Mama Piru, del clan Tuki. Me leí absolutamente todos los libros de la Isla de Pascua. Allá conocí algunos antropólogos y me nació un interés por la arqueología, que después mantuve con el tiempo”.

Bocetos de Ogú y Mampato en Rapa Nui
Bocetos de Ogú y Mampato en Rapa Nui

La estética lo era todo y la decisión fue hacer los fondos en acuarela, “porque necesitábamos diferenciarnos de Disney, que estaba muy fuerte en esa época”. 

El director de arte estaba muy influenciado por el Studio Ghibli, por “esos cielos, la paleta de colores, los arrozales que aparecen en Totoro; la isla tiene mucho de eso y la acuarela me parecía interesante para llenar el cuadro de cine”, lo cual era un desafío.

Ya tenía experiencia animando comerciales para televisión, que eran de resolución 640×480, pero cine era otro formato, muy distinto y de muy alta resolución. “Tú tirai un blanco puro en un cine y los matai  a todos, los dejai ciegos y bronceados. Yo miraba esta pantalla de 9 metros por 4 y decía, ‘¿con qué la lleno?’ Necesitaba textura, entonces tomé lo que estaban haciendo los japoneses”.

Bocetos de Ogú y Mampato en Rapa Nui
Bocetos de Ogú y Mampato en Rapa Nui

“Se animaba en papel de la manera tradicional y de ahí para adelante se escaneaba y todo era digital”, explica. En el montaje, se realizaron algunos planos en 3D, “primero en unos intentos medio raros que no pegaban ni juntaban mucho, pero después ya pillamos cómo hacerlo”.

En algún minuto, se pensó hacerla entera en 3D, “lo que por suerte no pasó”, declara con alivio. De hecho, no quedó del todo conforme con algunos resultados: “Probablemente alguna escena del principio la hubiésemos rehecho con más tiempo”. Aun así, está convencido de que era “ una herramienta que había que usar de todas formas y tiene que ver con los recursos de la época”.

Recién en el estreno, sentado en su butaca, Yoyo pudo ver por primera vez la obra: “Nunca pude hacer en verdad una dirección de arte y corregir planos, decir ‘ah, este más oscuro’ o ‘acá se perdió la continuidad’, con cuea terminamos la película”.

“Fue muy experimental. Por suerte funcionó bastante bien”, agrega. 

Bocetos de Ogú y Mampato en Rapa Nui
Bocetos de Ogú y Mampato en Rapa Nui

El espejo

Ogú y Mampato en Rapa Nui es considerada la primera película animada de Chile, “era una época en que las barreras como entre Chile y el resto del mundo no eran tantas, a diferencia de cómo puede haber ahora”, reflexiona Yoyo.

Esta es una adaptación cinematográfica de la historieta Mata-ki-te-rangui (1971), creada por Themo Lobos y publicada originalmente en la revista Mampato.

Para él, otro de los puntos fuertes de la película es cómo “aguantó el tiempo”. Su consejo es este: “Hacer algo a la moda, es muy probable que te vaya súper bien, pero en un año más se va a ver charcha. Tiene que ver con que hagamos Blancanieves, no la última novedad del mercado”.

Bocetos de Ogú y Mampato en Rapa Nui
Bocetos de Ogú y Mampato en Rapa Nui

Una clara manifestación de aquello es una experiencia que “dejó marcando ocupado” a Yoyo. 19 años después de terminar su labor como director de arte, se fue a vivir  al Amazonas de Ecuador. 

“Ahí están los Shuar  y yo tenía un vecino, el Jesús, que era chiquitito, po. Un día se quedó en la casa para cuidarlo y le puse la película de internet. Al otro día volvió como con 40 niños que querían ver la película. No importaba que fuera Rapa Nui, igual se identificaban, porque era una película indígena, po. Ahí me quedé marcando ocupado”.

“Cuando una película la pueden ver niños del pueblo Shuar que viven en el Amazonas y les gusta como para el otro día volver con más niños, es porque  funciona”.

Al mismo tiempo, Yoyo se da cuenta de algo sobre la revista Mampato, que hace un clic con su niñez: “Caché que realmente era súper bueno en términos de guión, de desarrollo gráfico, creación de personajes y sobre todo en el verte reflejado en la historia. Marcó a toda esta generación, porque era lo que teníamos accesible y era el espejo, ahí te podiai ver, en todo lo demás no existíamos”.

“Tiene que ver con un sentimiento amoroso, cariñoso. Yo sentí eso cuando leía la revista y las historias del Themo”. Se toma una pausa, piensa y agrega:  “Yo creo que en la película también. Es un proyecto que más allá del esfuerzo y las dificultades, se hizo con mucho cariño”. Está convencido de que se debe a lo sustancial de la historia, “en que lo colectivo le gana a lo privado, a lo personal, a lo egoísta. Mampato tenía mucho de eso”. 

Yoyo hace una retrospección de su carrera y comparte aquello que da sentido al artista: “Yo creo que toda la gente que se dedica a estos temas lo hace en gran medida por cariño. El dibujar,  el meterse en estos temas, lo mismo me pasa cuando hago mis mangas, uno lo hace primero para uno, pienso que lo van a leer mis nietos, mi hija. En esa época, la película y todo lo que hacía de videojuegos lo hacía para mi hija”.

“Mi hija fue una inspiración súper fuerte para Marama, porque ella ya estaba creciendo, estaba dejando atrás esta etapa de niñita. Yo sabía que iba a ver la película, entonces es lindo que eso quede, que la gente lo sienta”, concluye.

Bocetos de Ogú y Mampato en Rapa Nui
Bocetos de Ogú y Mampato en Rapa Nui

“Tú me elegiste hace mucho tiempo”

“Me acuerdo cuando leí la primera historia que me impresionó: cuando Mampato viaja a la prehistoria y conoce a Ogú y andan todo el rato guardando el fuego y se meten dentro de un volcán bajo tierra, donde viven unos personajes que custodian el fuego; o sea, son las medias historias”, relata con entusiasmo Mauricio “Yoyo” Salfate. 

Al recordar sus tiempos mozos, revela el ambiente que impregnaba a la producción del film: “Hay como una cosa más allá del negocio, esta era la primera película de animación y sabíamos que iba a ser la última; nos pitiamos como dos millones de dólares, que para esa época era un delirio”. 

“Sabes qué estás haciendo algo importante, que no es trivial. No es como para los gringos que hacían una película a cada rato, para nosotros era toda una historia”, agrega. 

Themo Lobos
Themo Lobos

En esa época, Themo Lobos ya era mayor y dibujaba poco, pero se hizo presente en la producción de la película. Vigilaba de cerca todo lo que se hacía el equipo de dirección de arte, encargado de rediseñar sus personajes.

En la primera reunión, el pequeño niño que creció con las historias de Mampato y que ahora estaba a cargo del equipo, le cuenta a Themo que ya se conocían hace años, que era él quien había ganado su concurso en la revista Cucalón: “él se reía mucho, pero no creo que se haya acordado, pero sí se acordaba del concurso”, recuerda Yoyo.

“Yo le decía, no puedes alegar con que yo esté trabajando contigo, porque en el fondo tú me elegiste hace mucho tiempo”, recita sus palabras con gracia y cierto orgullo. 

Themo se aparecía una vez por semana en el estudio y revisaba todas las carpetas de arte. “Para él fue muy revitalizante, o sea, a partir de eso, reeditó toda su obra y la publicó después a través de los diarios”.

Según Yoyo, solo tuvieron una disputa: “Él quería que los personajes estuvieran en toples, que según él era la costumbre de las mujeres Rapa Nui. La verdad es que cuando yo fui a la isla les pregunté y me dijeron que no, que solo en Tahití andaban así”.

“Pero el Themo insistía harto en ese tema, pero era imposible con una película que aspiraba a ser familiar y a competirle a Disney. Yo diría que esa fue la única discrepancia que al final entendió”, agrega.

Afiche de Ogú y Mampato en Rapa Nui
Afiche de Ogú y Mampato en Rapa Nui

La película de Mampato fue distribuida por Buena Vista Pictures Distribution, fundada por Walt Disney; se tradujo a nueve idiomas; ganó en la sección infantil del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (entre otros); y fue Selección Oficial de Chile al OSCAR a la Mejor Película Extranjera (2003). “Yo hasta el día de hoy sigo esperando que hagamos la 2 y no pierdo la esperanza”, confiesa. 

Incluso da detalles sobre esta idea que lo acecha hace años: “Yo hablaba siempre y seguimos fantaseando con los Chancho en Piedra para hacer la música. En la primera película la hizo Joe Vasconcellos junto a Mito Manutomatoma que es de isla. Los Chanchos rayaban con Mampato, de hecho le hicieron un tema como en la misma época”, agrega Yoyo.

Por ahora la motivación está, pero “es un proyecto en el tintero, ojalá se retomara. Pero es complicado por la licencia, hoy está distribuida entre estas tres familias, los Armstrong, los Vega y los Lobos. Difícil yo creo ponerlos de acuerdo, pero nunca se sabe”.

“He pensado en buscar a Garreton (productor) para proponerle hacer otra película de Ogú, reunir al viejo team y enfrentar el tema. Pero no sé en qué estará él, pero lo he pensado”, agrega. 

Bocetos de Ogú y Mampato en Rapa Nui
Bocetos de Ogú y Mampato en Rapa Nui

“Cerrar el ciclo”

Al mirar atrás, Mampato acompañó a Yoyo en toda su infancia, adolescencia y adultez. Por ello, Ogú y Mampato en Rapa Nui fue más que un trabajo:  “Fue muy lindo, para mí fue un sueño haber podido cerrar el ciclo”.

¿Cuál es el alcance generacional de Mampato? Yoyo responde: “Mi impresión es que está muy marcado hasta esta generación, los que vieron la película en el cine. Ojalá eso se recicle y se repita”.

Ya se hace tarde y la señal entre Santiago y Pichilemu es débil. Antes de que la llamada se corte, Yoyo alcanza a decir: “Pero cada vez se lee menos y hay menos producción nacional; con el escenario en que está la cultura, cada vez se hace más duro, más difícil. Es súper importante tener historias propias, relatos propios”.

Mauricio "Yoyo" Salfate
Mauricio «Yoyo» Salfate
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