Hologramas en vivo. Gustavo Cerati en la imagen.

Hologramas en vivo: ¿El nuevo paso de la industria musical?

La tecnología permite cosas que, hace años, parecían imposibles. Hoy, no es extraño pensar que podemos ver en vivo a aquellos íconos que ya dejaron el plano terrenal: Gustavo Cerati, Michael Jackson, John Lennon, entre otros. Todo esto, a través de la mezcla de tecnología y nostalgia: los hologramas.

¿Te imaginas poder ver en vivo a un artista que ya falleció? Hace algunos años, esa pregunta no tendría mucho sentido, pero hoy, con el avance tecnológico y la continua masificación de la industria musical, es posible y, cada vez, más común.

Pantallas gigantes, reflectores, voces pregrabadas y algo de Inteligencia Artificial: esos son los componentes necesarios para resucitar a los íconos. Y de eso, Chile aprendió bastante durante los últimos meses.

Con cinco fechas sold out llegó al Movistar Arena la gira Ecos de Soda Stereo. Sobre el escenario Zeta y Charly Alberti; en las pantallas y brillando como si aún no ocurriera el accidente de 2010, Gustavo Cerati. Si el cantante hoy estuviera vivo, tendría 66 años, su imágen holográfica, sin embargo, lo mantiene detenido en el tiempo con 55 años y algunas canas que no tenía al momento de su muerte.

Michael Jackson en vivo.
Holograma de Michael Jackson en concierto

Nuevas posibilidades para el en vivo

Esto de los hologramas no es algo nuevo, y tampoco se utiliza solamente para traer de vuelta a cantantes fallecidos. Es una herramienta eficiente, que permite realizar varios shows seguidos sin el desgaste físico que eso implica, incluso cuando las bandas siguen vivas pero ya no se pueden presentar como en sus años dorados debido, justamente, a la edad.

Así ocurre con ABBA Voyage. Se trata de un concierto virtual que muestra al grupo sueco como en 1979. Todo esto en el ABBA Arena, un recinto, ubicado en Londres, construido específicamente para albergar este espectáculo que ya lleva cinco años de residencia prácticamente permanente. Si bien, desde la producción local han expresado la intención de internacionalizar la propuesta, aún no hay fechas internacionales para vivir la experiencia. 

En 2014, un holograma trajo de vuelta al Rey del Pop por algunos minutos. En los Billboard Music Awards de ese año, a cinco de su fallecimiento, Michael Jackson apareció interpretando Slave to the rhythm; grabó un cover de la canción en 1991, pero no se incluyó en ningún disco, por lo que esta presentación, bastante criticada, se convirtió también en un estreno.

Para 2014 el avance tecnológico para consolidar estos shows, era masivo. Aunque, por supuesto, aún no alcanzaban un nivel de prolijidad que encantara a la audiencia. Según Billboard, lo de Jackson se preparó durante más de seis meses, innovando completamente en lo que se refiere a música en vivo; con banda y bailarines incluidos.

La crítica, por otro lado, ha sido tajante respecto a estos shows. Se apela muchas veces, a que estos pixeles 3D no suplen la falta de los íconos, o en su defecto, no provocan el mismo efecto que las clásicas bandas que aún están, pero que ya no performan.

Karina Tuirán, comunicadora, especializada en música, es tajante al respecto: “No iría a un show de hologramas. La experiencia de ir a un concierto es tener esa cercanía real con el artista que escuchas desde tu teléfono, es un evento para vivir algo que, de otra manera, no podría suceder”. 

Cristóbal Galleguillos, periodista musical, cree, en la misma línea, que “la sociedad aún no está preparada para tantos shows con hologramas”. Y ejemplifica con un caso local: “Recuerdo mucho lo que ocurrió el año pasado en Premios Pulsar cuando sumaron a un Tommy Rey hecho con IA en medio de un homenaje. La verdad es que no se veía bien, no generó emoción y los comentarios fueron otros: que no se parecía, que era ´una falta de respeto´, etc.”

A pesar de que en esa ocasión la inteligencia artificial generativa no “creó una performance”, la recepción del público sigue siendo dura, haciendo eco de la importancia de mantener una memoria viva y respetuosa de las y los artistas.

Por otro lado, también se han traído de vuelta, aunque quizás sin la masificación mundial de los demás ejemplos, a Whitney Houston y Elvis Presley, dos insuperables en sus áreas. Esta poca globalización del espectáculo no responde tanto a tecnicismos ni problemas de logística, si no que apelan a esta idea de que, incluso siendo una representación de ellos mismos, no hay tecnología que pueda igualar lo que eran sus shows en vivo.

Aunque, por supuesto, también puede ser una oportunidad. “Con estos hologramas Elvis podría salir de Estados Unidos y hacer la gira mundial que tanto quiso. Sería un poco de justicia con sus propios deseos”, dice Camila Arismendi, cantante y productora de eventos.

Soda Stereo con Gustavo Cerati en vivo con hologramas.
Soda Sterero con la gira «Ecos»

El problema de los derechos y la IA generativa

Es importante destacar que el uso de la inteligencia artificial ha generado fuerte debate cuando se trata de IA generativa: cuando se utiliza esta tecnología para crear algo que no existe o modificar una imagen real para que diga, haga o se mueva de cierta manera.

En el caso de ABBA Voyage, por ejemplo, el grupo se grabó realizando la performance con la intención de recuperar ese material y crear la experiencia que ya conocemos, con un factor distintivo: se rejuvenecieron digitalmente.

El uso de la tecnología, en muchos casos, funciona a favor y genera un aporte al show en vivo. Otro caso innegable es el de Gorillaz, banda virtual que presenta en cada tour innovaciones directamente relacionadas a este tema. Los personajes han sido caricaturas, corpóreos, animaciones y hologramas. En este caso particular, la banda se nutre y crea a través de propuestas que remecen un poco lo tradicional.

Galleguillos, en ese sentido, comenta: “Estoy a favor del uso de tecnología siempre y cuando se desarrolle con la autorización de los artistas o de sus familias para que no se pasen a llevar derechos intelectuales”.

Algo similar opina Arismendi: “Estos conciertos son una innovación positiva al igual que toda la tecnologización de la industria de la música en vivo, pero que requiere reglas. Me parece que tener la oportunidad de traer a Soda Stereo con Cerati en vivo es una oportunidad muy creativa y respetuosa. Puede ser transgeneracional y trae de vuelta a quienes ya no pueden performar”.

“El uso negativo de estas tecnologías es cuando no se tiene la autorización del uso de imagen y los derechos asociados”, suma. “Hacer shows de hologramas de Taylor Swift, por ejemplo, mientras ella está activa, sana y totalmente capaz de realizar sus conciertos, no tiene mucho sentido. Eso funcionaría solo cuando sea ella la que impulse y autorice la idea, de otra manera no me parece apropiado. Tampoco para el público, que adquiere una entrada para ver un show de alta calidad; con los hologramas se pierde la preparación física y vocal, por algo netamente económico, ahí no se debería vender como show en vivo, porque no lo es”, cierra.

Hologramas de la banda sueca en ABBA Voyage.
ABBA Voyage en vivo.

El futuro del holograma

Si bien las productoras no se han manifestado al respecto con algunas intenciones sobre los espectáculos con hologramas, se puede teorizar que es un campo aún por descubrir y masificar, sobre todo desde la famosa “era de la nostalgia”.

“Creo que lo van a intentar masificar y se intentará hacer más. La gente está yendo a estos shows, así que probablemente seguirá sucediendo. No me sorprendería que pasara ahora con Michael Jackson, por ejemplo, luego del hit que ha sido la película”, dice Tuirán.

“Sería interesante ver un espectáculo así de David Bowie, pasando por las diferentes etapas en su carrera. Se podría generar algo bueno que también se fusione con visuales y una banda en vivo”, suma Galleguillos sobre la posibilidad de traer al Ziggy Stardust nuevamente a los escenarios.

“Definitivamente esto se va a seguir haciendo, lo veremos cada vez más, sin importar mucho la crítica, porque lo que prima en esta industria es vender entradas”, asegura Arismendi. “Sería muy interesante completar a The Beatles, aprovechando que aún tenemos a Paul McCartney y Ringo Starr. Lo importante ahí es que se desarrolle la interacción”, suma.

Esto último fue de las cosas más cuestionadas del show Ecos en Chile, pues el holograma de Cerati prácticamente no tenía interacciones con la audiencia ni con la banda, funcionando estos últimos como acompañamientos que podrían haberse sumado al digital.

Música, tecnología y una industria que intenta constantemente innovar, buscando estar al día con la rapidez de las redes sociales y los estándares del público, al parecer, cada vez más altos.

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