Berta Brito a más de 40 años en el Parque O’Higgins: «Soy la única fondera ícono que nunca ha dejado de trabajar»

—¿Tiene 20 minutos? —consulté a Berta Brito para una entrevista en medio de las preparaciones fonderas en el Parque O’higgins. 

—Es mucho —respondió, mientras una grúa tras nosotras daba forma a la carpa que albergará a miles de personas a partir del 17 de septiembre. 


Berta Brito o “La Grandiosa Bertita” como ha sido conocida popularmente por más de 70 años, nació el 19 de septiembre de 1945. Un hecho azaroso o señal del destino que cae a tan solo un día después de las fiestas patrias, festividad a la que ha dedicado su vida como fondera.

—¿En qué año partió en las fondas? 

—Partí en el año que nací —dijo con seguridad. 

Si vives en Chile, aunque sea hace unos pocos años, es muy raro que no hayas escuchado sobre qué es una fonda. Sus orígenes se remontan en el período colonial, hace más de tres siglos atrás, cuando campesinos y trabajadores en un intento de evocar sus vidas rurales, traen a la urbe viejas costumbres. Hoy, las fondas son el eje de la actividad económica y recreativa durante las fiestas patrias, que familias y amigos esperan con ansias para tomarse un terremoto, bailar unas cumbias, y por supuesto, zapatear unas cuecas. 

En el caso de Berta, fondera histórica de la región Metropolitana, la tradición viene heredada de su madre Rosa Sepúlveda desde 1940. Aún recuerda estar metida entre el bochinche del dieciocho y estar jugando “como todo niño”, de vender “bolitas” o canicas a sus seis años y abandonar el colegio a los doce para comenzar a trabajar con su madre.  

La fonda de Berta Brito ha pasado por Quinta Normal, Ñuñoa y el Parque O’Higgins, donde lleva más de 40 años en este último. Si bien ha cambiado de comuna dentro de la ciudad de Santiago, “siempre ha sido «La Grandiosa»”, confirmó. “La Grandiosa de Ñuñoa” en su momento, hoy “La Grandiosa Bertita”.

—¿Cómo se ha mantenido vigente a través de los años? 

—Nunca he dejado de trabajar. Me dejaron una buena escuela, que fue mi madre y por eso he perseverado. Yo soy la única fondera ícono, con humildad lo digo, que nunca ha dejado de trabajar, solo para la pandemia —declaró. 

De este modo, en varias ocasiones fue elegida como la fonda oficial del Parque O’Higgins, donde múltiples personalidades nacionales, incluyendo a los  exmandatarios Michelle Bachelet y Sebastián Piñera, para dar inicio a la temporada con algunos pies de cueca. 

Hija única, madre de tres, abuela de siete y bisabuela de cuatro. Berta Brito no solo ha mantenido viva la fonda de su madre, sino que la ha convertido en un símbolo dieciochero y, por qué no decirlo, en un patrimonio nacional. 

—¿Y su familia participa de la fonda? 

—Mi hijo anda buscando sillas y mesas, mi nieto recién se fue en un camión y mi bisnieto cumple 16 años y va a participar ahora —comentó, mientras decoraba una reja blanca con flores ornamentales. 

La Grandiosa Bertita vive desde antes que los choripanes costaran quinientos y los anticuchos mil  pesos, trascendiendo generaciones. 

Hay que llevarlo en la sangre, en las venas, querer el cuento y tirar pa’ arriba. Trabajar, trabajar, trabajar —cierra la conversación, en medio de los trabajadores que se mueven de un lado a otro, preparando por octogésima vez, la carpa que recibirá a miles de personas dispuestas a compartir lo más popular de la identidad chilena. 

Entradas para la La Gran Fonda del Parque O’Higgins aquí.

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