Columna de música: Cuando regrabar un disco sí tiene sentido

Columna de opinión
Nuestra sección de OPINIÓN es un espacio abierto, por lo que el contenido vertido en esta columna es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial de Revista Punto C.

El 11 de julio el Tata Barahona publicó Fotografías & LSD, una regrabación de su disco Fotografías (2011), pero esta vez acompañado de la banda con la que toca en vivo. Según explicó en una entrevista dada a Turno, dichos músicos llegaron después de publicar el álbum, por lo que su presencia significaba darle nuevas capas sonoras a un álbum ya publicado. La primera versión tenía presencia de otros instrumentos, claro, pero casi siempre funcionaban como acompañamiento rítmico, a excepción de Sueño de abril y Margarita, donde también hay instrumentos aportando melodías. Este hecho contiene una pregunta: ¿Hay escenarios donde valga la pena regrabar un disco?

Como casi siempre, la respuesta depende del contexto. A veces, al momento de entrar al estudio para grabar, las condiciones no son las óptimas para plasmar la visión del artista. Puede que el equipamiento no esté a la altura o los plazos, que suelen ser escasos en estos contextos, terminen por sabotear el resultado. Incluso, y más parecido a la situación del cantautor detrás de La mexicana, ocurre que las canciones cambian con los años. No son monolitos estáticos. Las presentaciones en vivo y los nuevos músicos añaden arreglos que, al momento de su primera grabación, no se intuían.

Un caso emblemático es el disco La cultura de la basura, de Los Prisioneros, cuya versión original no dejó contento a Jorge González. Esto provocó que se publicaran distintas ediciones posteriores, siendo la versión latinoamericana la más interesante para este caso. Algunos cambios: Jugar a la guerra fue regrabada, Que no destrocen tu vida tiene un sonido más electrónico, We are sudamerican rockers se agrega al tracklist, el cual queda en 10 canciones, 4 menos que en la original. 

Así queda la lista de canciones de la versión latinoamericana de La cultura de la basura.

Alejandro Tapia, autor de los libros Ya viene la fuerza. Los Prisioneros 1980-1986 y No necesitamos banderas: Los Prisioneros en Perú, lo explicó así: “Jorge quiso mejorar el sonido del disco y por eso se regrabaron y remezclaron algunos temas. Jorge quería que sus canciones estuviesen al mismo nivel del sonido que tenía Madonna o Michael Jackson, cosa que logró con Corazones”.

Raimundo Zubelzu, más conocido por su faceta de crítico y divulgador musical en su canal de Youtube Profesor Rayado, citó el caso de El resplandor, de Carlos Cabezas, un álbum cuya versión original sólo se podía conseguir pirateada. “Simplemente los sellos discográficos en Chile han sido una basura desde tiempos inmemoriales. Entonces no había ninguna posibilidad para el fan de tenerlo en físico y ni siquiera Cabezas en persona tenía cómo hacerlo porque es un tema de contratos” comentó Zubelzu. 

Entonces lo que hizo Cabezas fue regrabar el material tal cual como era, pero con su banda actual y tratando de ser respetuoso de la versión original. Para lograr esto, Cabezas interpretó El resplandor en vivo, en diciembre de 2018, y al año siguiente publicó la grabación de dicha instancia en el disco Bailando en silencio (El resplandor en vivo).

Carlos Cabezas, conocido por su rol en Electrodomésticos, ya era un experimentado ingeniero en sonido al momento de grabar su primer disco.

Esa anécdota nos da otra arista. Las regrabaciones también pueden ser una forma de rescatar la música del aparataje legal y los contratos abusivos de las discográficas. Quizás el caso de este tipo con mayor repercusión mediática fue el de Taylor Swift, artista que regrabó cuatro de sus álbumes y les agregó el sello “Taylor´s Version” para diferenciarlos.  

Considerando el caso chileno, es importante resaltar este punto. Zubelzu agrega: “Los noventa fueron una época muy prolífica. O sea, tuvimos nuestros Lucybell, Chancho de Piedra, Los Tres. Tuvimos una época hermosa. Y los sellos se la jugaban con artistas buenos. Pero al mismo tiempo la otra cara de la moneda es esta”.

Otro rescate discográfico fue el de Pentagram Chile, una de las bandas fundacionales del death metal nacional, pero que recién grabó su primer álbum, The Malefice, en 2013. Dicho trabajo incluye dos discos: uno destinado a material nuevo y otro con regrabaciones de sus temas clásicos, que en su momento fueron demos difundidos por casete. 

El disco uno contiene las canciones nuevas mientras que el dos tiene las regrabaciones.

La regrabación de material es una oportunidad de revitalizar y rescatar música que de otra forma estaría relegada. Otra cosa es cuando se hace con afán comercial, por ego o cuando no se le agrega nada de valor. Con Profesor Rayado coincidimos en Roger Waters como un ejemplo de estas malas prácticas, siendo su versión de The dark side of the moon una demostración de cómo empeorar una versión original. 

La discusión sobre las regrabaciones también incluye un aspecto de temporalidad. Toda grabación es un desafío al avance del tiempo. Steve Albini, el insigne ingeniero de sonido que trabajó con proyectos como Nirvana, Pixies o Don Caballero, tenía por objetivo capturar la energía de las bandas en su estado natural. Para él, la gracia de su oficio era la fidelidad, interviniendo lo menos posible en la visión de los artistas. Esta visión implica contar con los recursos óptimos y con plazos holgados, una mezcla poco común pero que Albini siempre ofrecía. 

Steve Albini falleció el 7 de mayo de 2024 a los 61 años.

Eso lo vemos en varios de los ejemplos. González tuvo que esperar hasta el Corazones para contar con las condiciones necesarias, Cabezas recreó su primera grabación para salvarla del entrampado legal, Barahona encontró nuevas visiones de su propia música y Pentagram existió gracias al boca a boca, que finalmente les permitió entrar al estudio para sellar lo que tenían preparado de hace décadas. 

Pero por sobre todo, hay que entender que la música no es estática, y cuando los artistas llevan años tocando su repertorio, es normal que se encuentren con algún arreglo que les fue esquivo en un inicio. Las mejores canciones son las que nunca se agotan. 

Si te removió, comparte:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *