Teleseries verticales: ¿una moda o llegaron para quedarse?

Columna de opinión
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La producción de series cortas en formato reel para redes sociales es una de las más recientes obsesiones de los canales nacionales. Primero fue Canal 13, seguido por TVN y luego Mega. Tres de los cuatro grandes de la televisión chilena ya realizan este formato con regularidad.

Historias breves, cargadas de drama, giros constantes y ganchos diseñados para mantener la atención del espectador son algunas de las características del llamado duanju, un formato originario de China que en Occidente conocemos principalmente como dramas verticales.

Pero ¿qué es exactamente el duanju? En términos simples, es el nombre con el que se conoce en China a este género de ficción breve, diseñado específicamente para el consumo digital y pensado para generar una gratificación emocional inmediata y reiterada en el espectador.

Su estructura se basa en una sucesión constante de acontecimientos que hacen avanzar la historia de un episodio al siguiente. A diferencia de la telenovela tradicional, donde una escena puede dedicarse a desarrollar personajes o situaciones sin necesariamente producir un cambio significativo en la trama, en un drama vertical, prácticamente cada episodio debe ocurrir algo y debe dejar al espectador con una razón para continuar viendo el siguiente, favoreciendo así la retención y el consumo continuado de la historia.

«Sofía en Peligro» Megashorts – Mega.cl

Primeros pasos del formato en Chile

El pionero de los dramas verticales en nuestro país fue Canal 13, con Mi boda es una trampa, producción estrenada en octubre de 2025 y compuesta por 25 episodios de un máximo de tres minutos cada uno.

La historia seguía a una mujer que está a punto de casarse cuando reaparece su gran amor del pasado, dispuesto a revelar una serie de verdades que pondrán en jaque su matrimonio. Y si muchos pensaban que las teleseries diurnas representaban la máxima expresión del melodrama clásico, Mi boda es una trampa demostró que todavía había espacio para llevarlo mucho más lejos.

Canal 13 apostó por un estilo de actuación cercano al de los dramas orientales: interpretaciones altamente dramáticas y teatrales, próximas a la tradición de la telenovela rosa, donde los personajes responden a arquetipos muy reconocibles. La villana es despiadada, el galán del pasado regresa para recuperar al amor de su vida y la novia aparentemente inocente descubre que todavía está enamorada de él. Todo esto acompañado de giros cada vez más extremos, hasta llegar incluso a una villana que termina en silla de ruedas.

Dos meses después, TVN estrenó Auditoría de amor y dio un paso más al convertir este formato en una oportunidad comercial. La producción incorporó auspiciadores no solo mediante la aparición de sus logos, sino también a través de integraciones de marca dentro de la propia historia y de las acciones de sus personajes.

«Auditoría de Amor» TVN Vertical – TVN.cl

Bajo la dirección de Boris Quercia, la serie siguió un canon similar al de su antecesora: personajes construidos a partir de estereotipos reconocibles, actuaciones deliberadamente caricaturescas y una historia melodramática cargada de giros. Sin embargo, TVN decidió ampliar considerablemente la apuesta y llevó la producción hasta los 50 episodios.

Mega tardó un poco más en entrar al juego de las teleseries verticales, pero lo hizo con un recurso que ni Canal 13 ni TVN tenían disponible en las mismas condiciones: el respaldo de su área dramática.

Con la dirección general de María Eugenia Rencoret, el trabajo de su equipo de guionistas y el acceso a actores y actrices vinculados a las teleseries que el canal emite en televisión abierta, Mega estrenó Salvando a Ema en mayo de 2026. La producción elevó el estándar técnico y visual del formato y combinó el melodrama y una historia de alto impacto con actuaciones que, si bien recurren a estereotipos clásicos del género, evitan una caricaturización excesiva.

Historias y temáticas

Canal 13 ya ha estrenado ocho teleseries verticales. Entre ellas destacan El obrero que me enamoró, Un corazón como el tuyo, Mira de quién te burlaste y Enamoradas, que fue la primera producción de este tipo en abordar la temática LGBTIQ+. Sus producciones han transitado principalmente por temas como los secretos, la venganza, el amor y la traición, elementos que forman parte del ADN tradicional de la telenovela.

TVN ha seguido un camino similar con Los sabores del amor y Acelera mi corazón, aunque también ha comenzado a explorar otros territorios, como el suspenso en Mi marido me robó la memoria.

Especialmente en sus primeras producciones, ambos canales se acercaron al clásico género de la telenovela rosa: interpretaciones exageradas o deliberadamente teatrales, personajes estereotipados y roles claramente definidos entre protagonistas, antagonistas y víctimas. Sin embargo, poco a poco comenzaron a probar otras formas de abordar el formato.

«Enamoradas» Mininovelas 13 – 13.cl

Uno de los puntos de inflexión parece estar en Enamoradas, producción de Canal 13 que cuenta la historia de una joven que se enamora de la novia de su mejor amigo y descubre que ese amor también es correspondido. Si bien sus interpretaciones están lejos de lo que podríamos considerar actuaciones cinematográficas, funcionan dentro del tono de la historia y, sobre todo, el guion demuestra que el drama vertical no necesariamente tiene que depender de la exageración para mantener la atención.

No es casualidad que Enamoradas se haya convertido en la producción más vista del formato en nuestro país, superando los 100 millones de visualizaciones. Su éxito demuestra que existe espacio para historias que, sin abandonar los códigos del melodrama, pueden incorporar conflictos y personajes algo más complejos.

Mega, por su parte, parece estar dando nuevos pasos hacia la experimentación. Su próxima producción vertical, La Mujer de la Mansión, será una historia de época ambientada en el siglo pasado que incorporará elementos de terror. Pero hay una particularidad aún más interesante: la serie será grabada originalmente en formato horizontal para posteriormente adaptarse al vertical durante la edición. Esto podría permitirle tener una segunda vida útil en otras plataformas y formatos.

El canal también ha explorado otros géneros, como el thriller policial, con Sofía en peligro, ampliando progresivamente el espectro de historias que pueden desarrollarse bajo esta estructura.

Mientras en China los dramas verticales generan más de 14 mil millones de dólares en ganancias, en Chile aún no generan ingresos. Desde los canales aseguran que por el momento su objetivo es instalar el formato en las audiencias y atraer a las marcas como auspiciadores, con el horizonte de crear plataformas de pago como en los mercados internacionales. TVN ya dio el primer paso en ese sentido, con el lanzamiento de la app TVN Vertical, donde además están apostando por reeditar sus teleseries tradicionales a este nuevo formato.

«Vuelve Temprano» (2014) Adaptada en 2026 al formato vertical.

Hasta ahora, los canales han ido probando distintas fórmulas y, sin duda, el proceso continuará, aunque la producción de ficción vertical está estrechamente ligada al género de las teleseries, algo bastante lógico si consideramos que este ha sido históricamente uno de los formatos de ficción que mayor éxito le ha entregado a la televisión local.

Pero quizás lo más interesante todavía está por venir.

El verdadero punto de inflexión será cuando los realizadores independientes y las productoras comiencen a aventurarse seriamente en este formato; cuando nuevas voces, alejadas de las lógicas tradicionales de la televisión, se atrevan a experimentar con las posibilidades narrativas del vertical. Y, especialmente, cuando las marcas también se atrevan a respaldar estas iniciativas.

Porque si los canales están demostrando que el público chileno sí está dispuesto a consumir ficción vertical, el siguiente desafío será demostrar que el vertical también puede ser un espacio para contar historias más allá del melodrama, con otros temas e incluso que apueste derechamente por un público joven.

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