Menopausia

Reconociendo el cuerpo: la menopausia más allá de los bochornos

Las mujeres chilenas comienzan su periodo menopáusico, en promedio, a los 50 años. Algunas de ellas viven este desorden hormonal sin saber qué le está pasando al mismo cuerpo con el que han vivido tantos años, y con el que vivirán muchos más.

«Hubo un momento en que empecé a sentir calores, yo sentía que me empezaba a bajar un fuego desde la cabeza hasta los pies», cuenta Carmen Melero (57), cuya identidad fue resguardada su bajo un seudónimo. Mujeres como Carmen, al llegar a los cincuenta, sufren de síntomas severos de la menopausia: los bochornos, dolores articulares, problemas sexuales, dificultad para bajar de peso, insomnio y hasta signos de depresión.

La menopausia es solo un hito en el climaterio, así lo explica Matías Henríquez Ortiz, matrón y magíster en Salud Pública: “El climaterio es un proceso que vive la mujer al pasar de ser fértil a infértil. Entre medio hay un suceso único en la vida, la última menstruación, que se llama menopausia”. 

Al periodo de transición anterior a ese hito, se le dice perimenopausia. Algunos expertos dicen que esta etapa puede durar en promedio cinco años, o entre tres y diez. En ese tiempo, los ovarios dejan de funcionar como lo hacían en su momento fértil, lo que significa cambios en las concentraciones de las hormonas que secretan los ovarios, como el estradiol y progesterona. En simple, las hormonas que mantienen a las mujeres se desordenan, porque los ovarios ya no funcionan como lo hacían a los 20 años.

«He tenido amigas que han tenido muchos cambios, que están muy tristes, que lloran sin razón», explica Carmen Melero. Las mujeres chilenas tienen su última menstruación, en promedio, a los 50 años.

A algunas de ellas, como a las amigas de Carmen, ese desorden hormonal puede provocar síntomas que reducen su calidad de vida, como “los famosos bochornos, el dolor al tener relaciones sexuales, la poca lubricación en los genitales, la baja de la líbido, la dificultad para dormir, los dolores en las articulaciones. Esto se da en distintos niveles dependiendo de la mujer”, explica Henríquez. 

Un tratamiento integral

Para aliviar los síntomas, existen tratamientos que ayudan a mejorar la calidad de vida de las mujeres que están pasando por la etapa climatérica. “Hay algunas que necesitan terapia hormonal y otras que no lo necesitan”, afirma el matrón.  

La terapia de reemplazo hormonal consiste en suplementar los niveles de hormonas que están desordenados, logrando que los síntomas sean menores o estén controlados. De acuerdo con la Sociedad Chilena de Endocrinología Ginecológica, “la Terapia Hormonal de la Menopausia (THM) es el tratamiento más eficaz para el síndrome climatérico”, explican en un estudio, señalando que “otros síntomas climatéricos como el dolor músculo esquelético, trastornos del estado de ánimo, alteraciones del sueño, cambio en la libido, disminución de la QoL—siglas para Calidad de Vida en inglés— pueden mejorar con la THM”, incluso reduciendo el riesgo de enfermedades cardiovasculares, osteoporosis y hasta demencia.

Los tipos de THM pueden variar, desde pastillas hasta geles locales.

Sin embargo, no todas las mujeres pueden iniciar este tipo de tratamiento. Aquellas menores de 60 años o dentro de un rango de 10 años desde la menopausia—la última menstruación—, podrían acceder a este y sus beneficios. 

Además, “una vez que tú implementas la MRS —Menopause Rating Scale en sus siglas en inglés, o Escala de Calificación de Menopausia que se realiza a nivel nacional—, hay mujeres que marcan una sintomatología que requiere de tratamiento porque está afectando su calidad de vida, pero hay mujeres que no pueden comenzar el tratamiento todavía, porque está contraindicado”, explica Matías Henríquez.

Estas son mujeres que, debido a otras enfermedades—como cáncer de mamas o diabetes—, tienen contraindicado empezar un tratamiento de reemplazo hormonal, por las posibilidades de aumentar los riesgos a la salud de estas mujeres. El matrón enfatiza que primero se deben tratar y controlar estos factores. Pero por mientras, se pueden realizar tratamientos paralelos para mejorar la calidad de vida de estas mujeres climatéricas.

“Lo que se puede hacer si es algo local, si tiene un prolapso, si tiene dispareunia —dolor al tener relaciones sexuales—, se puede hacer una terapia hormonal local que va a mejorar la lubricación y la irrigación sanguínea en los genitales”, explica el matrón. “Entonces, igual se puede dar un tratamiento local más un tratamiento integral dependiendo lo que ella tenga”, explica Henríquez. 

Hace algunos años, la terapia hormonal no se recomendaba, de hecho, algunos doctores les explicaban a sus pacientes que era riesgoso, porque tenían más probabilidad de desarrollar cáncer de mama, accidentes cerebrovasculares o cardiovasculares. 

En el último tiempo, se ha descubierto que no es del todo verdad, y que la Terapia Hormonal de la Menopausia puede incluso reducir el riesgo de algunas de estas enfermedades, con la dosis correcta recetada. “No existe justificación científica para mantener advertencias sobre riesgo cardiovascular, cáncer de mama o demencia en mujeres sanas que inician THM dentro de la ventana de oportunidad—antes de los 60 años o dentro de los 10 años desde el inicio de la menopausia—”, dice la Sociedad Chilena de Endocrinología Ginecológica, y afirma que reduciría los factores de mortalidad.

Las hormonas no son la primera y única solución, es necesario que las mujeres en etapa climatérica desarrollen hábitos que mejoren su calidad de vida. “El programa de climaterio —del Ministerio de Salud chileno— cuando partió el 2014 proponía no solamente una terapia hormonal de reemplazo, sino que también talleres con kinesiólogo, con matrona, con psicóloga y terapeuta ocupacional”, explica el matrón. 

Estoy frustrada con mi doctor

Carmen Melero siente que sus doctores no la ayudan a sobrellevar este cambio hormonal. «Es un poco frustrante con los médicos, porque no hay una explicación de qué necesitaría mi cuerpo ahora. De hecho la información la he encontrado en mis grupos de ejercicio, tengo una entrenadora muy enfocada en esto del balance hormonal, la he encontrado con mis amigas y videos de médicos en Youtube», explica.

Desde hace unos años, Francisca González @Frangibar en las redes—se dedica a enseñarle a otras mujeres sobre la menopausia, para desmitificarlo. Tiene 413 mil seguidores en Instagram y 350 mil en Tiktok, donde responde preguntas y da consejos a mujeres, a partir de los conocimientos que ha adquirido certificándose internacionalmente. “Hace diez años que tengo menopausia. Hace diez años nadie sabía nada, no había un libro, nadie hablaba, me costó mucho buscar información”, explica Gonzalez. 

@frangibar_

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“Empecé a estudiar porque lo pasé muy mal, empecé a usar hormonas y quise saber un poco más qué es lo que pasaba”, nos dijo González. Ella ha realizado distintas certificaciones médicas sobre el climaterio para aprender— ella antes era directora y profesora de un colegio—, pero también para comunicar sobre este tema, que por mucho tiempo ha sido un tabú.  

El manual de orientaciones técnicas para el sistema de salud público chileno, del Ministerio de Salud —que no ha sido actualizado desde el 2014—, explica: “en la etapa del climaterio numerosos problemas de salud […], pueden afectar la calidad de vida de las mujeres, ya sea por el impacto del síndrome climatérico o por las morbilidades que van apareciendo con la edad, principalmente enfermedad cardiovascular, cáncer ginecológico, osteoporosis y enfermedades relacionadas con la salud mental, destacando la depresión por su alta prevalencia. Es posible revertir el menoscabo de la calidad de vida mediante adecuadas intervenciones clínicas”.

Y llaman a los profesionales de salud a “ir más allá de los síntomas manifestados por la mujer, explorando otros factores que pudieran afectar su bienestar en esta etapa de su vida (alimentación, actividad física, salud mental, sexualidad, relaciones familiares y sociales), adoptando el enfoque biopsicosocial integral, centrado en mejorar la calidad de vida y en las necesidades de cada mujer”.

Aunque el objetivo de estas orientaciones, propuestas para la década del 2011 a 2020, es “mejorar la calidad de vida de las mujeres en etapa climatérica” y “contribuir a reducir los factores de riesgo”, hay mujeres, como Francisca, que no se sienten que el sistema de salud esté preparado para tratar a mujeres menopáusicas.

“Puede que al doctor no le haya interesado nunca el área de la menopausia, puede que no le hayan enseñado menopausia”, dice Francisca. “La carrera se llama ginecología y obstetricia. Ellos están preparados para el tema hasta que tienes la guagua. De ahí para adelante te dejan de lado porque ya no eres además económicamente interesante”, piensa ella, pero admite que se ve que los profesionales de la salud están acudiendo a nuevas certificaciones relacionadas a la menopausia.

Para la realización de este artículo, fue difícil encontrar información directa y simple, de fuentes oficiales, que no esté en la página web de una clínica promocionando sus servicios. Cuando aparece, los datos están contenidos en papers científicos —son pocas las investigaciones chilenas que hay respecto del climaterio—, entre terminología compleja. 

Matías Henríquez, matrón del sistema público, explica que aunque están las herramientas, no siempre se usan para ayudar a las mujeres climatéricas. “Chile tiene una oportunidad única a nivel mundial de tener una atención primaria de lujo, lo que ha pasado es que se ha ido dejando de lado lo multiprofesional que tenemos en la atención primaria”, dice. 

“A diferencia de otros países, donde hay solo ginecólogos y es carísimo, Chile tiene la oportunidad de generar acceso a tratamientos de climaterio de calidad para todo el país”, continúa el matrón, afirmando que el sistema público tiene la oportunidad de perfeccionar la forma en la que se trata a las mujeres en etapa climatérica. 

“No solo es un tema de recursos, es un tema de la voluntad de los seres humanos, de querer hacer algo con lo que tenemos”, afirma Henríquez.

Empoderarse con el conocimiento

Desde hace un par de años, una búsqueda simple en redes sociales te muestra miles de videos de doctoras de bata blanca frente a un micrófono hablando de síntomas climatéricos. Pero también, influencers, actrices, promocionando servicios, productos, consejos, aún sin tener certificaciones o conocimientos sobre la menopausia. Basta con tener una cámara y algo que decir sobre el tema, para que millones de mujeres presten atención. 

Francisca González denuncia que hay muchos supuestos “expertos” que se aprovechan de la viralización del tema. “A esos la gente le cree todo, y he visto brutalidades dichas en TikTok por doctores que no tienen idea de lo que están hablando, pero como está tan en boga todo esto, se quieren subir al carro”, afirma ella, destacando lo positivo y lo negativo de la difusión sobre la menopausia en las redes sociales.

“Lo que yo quiero en el fondo es que se eduquen, que se interesen por aprender”, dice Francisca, “porque las mujeres se quedan con lo que el doctor les dijo y no van más allá, no piden una segunda opinión o no se informan, y la que va a vivir con todos esos síntomas eres tú, no el doctor”, aseveró González.

El empoderamiento que necesitamos de las mujeres es de conocimiento. Conocimiento real de lo que te está pasando, del cambio, de cómo podrías ayudar a tu cuerpo. Es el único que tenemos, hay que cuidarlo”, afirma Francisca.

De aquí para adelante todas las mujeres deberían aprender lo que les va a pasar a los 35, no a los 50”, explica Francisca, y reitera la importancia de prepararse desde antes de que comience el periodo de perimenopausia. “Anda cuidando tu cuerpo, haciendo ejercicio, cuidando lo que comes, baja tu estrés, preocúpate de dormir. Todas esas cosas van a ayudar a que cuando a ti te llegue la menopausia te pille bien parada”. 

Los cincuenta son la mejor época 

De acuerdo al INE, para el 2025 las mujeres chilenas vivían en promedio hasta los 85 años. Hace treinta años, se esperaba que el promedio de las mujeres chilenas llegará a vivir hasta los 78 años. Las mujeres están viviendo casi diez o hasta quince años más, y según el matrón, Matías Henríquez, cada vez más mujeres tienen hijos a los 40 años.

Antes, llegar a la menopausia a los 50 era un signo de vejez, pero ahora es una etapa más. De alguna manera, mantenerse vigente, saliendo, haciendo deporte, trabajando, aprovechando esos 50 años de experiencia, hacen que envejecer también pueda ser un signo de fuerza.

“No es que estemos bajándonos la edad, estamos en otra época, uno tiene que sacarse el paradigma de que los 50 es la abuelita con el bastón agachadita”, explica Francisca. Para ella, más que la tercera edad, es la cuarta edad la que importa. 

Francisca afirma que los 60 años son “una edad maravillosa”, y nos cuenta: “mi mejor etapa de la vida ha sido de los 50 a los 60, y probablemente estos próximos 10 años también lo van a hacer”. 

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Un comentario

  1. Interesante tema,especialmente por la postura crítica de la escritora y entrevistados.
    Efectivamente es un tema que requiere más estudio y acceso a la población especialmente porque generaciones sobre 60 años no fuimos informadas o educadas al respecto.

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